Salud animal y humana definen una misma lucha contra las resistencias a los antibióticos

Unizar desarrollará herramientas para reducir la presencia de residuos de antibióticos en la cadena alimentaria
09/10/2018
Agencia Española de Medicamentos

Responsables de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), y sus instituciones análogas europeas y mundiales, han afirmado que la salud animal y humana definen una misma lucha contra las resistencias bacterianas a los antibióticos, argumento que fue reiterado durante el simposio internacional destinado a analizar la relación entre el consumo de antibióticos y la transmisión de resistencias antimicrobianas entre humanos y animales, y en el cual se presentó el primer Informe Joint Interangency Antimicrobial Consumption and Resistance Analysis (JIACRA) España sobre consumo de antibióticos y desarrollo de resistencias.

Como responsable del consejo científico de la Fundación Ramón Areces, entidad anfitriona del evento, el doctor Emilio Bouza, celebró poder introducir una jornada centrada en su propia especialidad investigadora y destacó el carácter de la Fundación, siempre proclive a promover la difusión de aspectos clave relativos a las ciencias de la vida.

Belén Crespo AEMPS

Un compromiso común

La directora de la AEMPS, Belén Crespo, recordó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) situó las resistencias bacterianas a los antibióticos como un problema de primer nivel en la Salud Pública mundial, lo que dio pie a un plan global suscrito por 193 países, entre los que figura España, para hacer avanzar un compromiso común contra dichas resistencias.

Destacó Belén Crespo el descenso logrado en España, ya que hubo 3.058 personas fallecidas en el país por bacterias multirresistentes en 2015, frente a las 2.956 registradas en el año 2016.

Sobre el Informe JIACRA, publicado por primera vez en 2015, esta ponente reafirmó que contó con el apoyo de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), además de la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

Una misma salud

Por esta razón, Crespo destacó la presentación de la segunda edición actualizada en 2017, desde la perspectiva de una salud única, denominada One Health; con la primera conclusión esencial de que las resistencias de los agentes microbianos a los antibióticos tienen una base común en el uso de estos medicamentos, tanto en humanos como en animales.

A pesar de expresar un sincero orgullo por la marcha del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) en España, Crespo puso de relieve las dificultades de coordinación ocurridas en el ámbito territorial, aspecto que le llevó a pedir a la Agencia a la que representa, y al resto de las Administraciones, mejores cifras de uso prudente de los antibióticos. Todo ello en un empeño que, desde su punto de vista, debe empezar en la infancia.

Pilar Ramón Pardo OMS

Países ricos y pobres

La asesora regional en resistencia a los antimicrobianos de la Organización Panamericana de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), Pilar Ramón-Pardo, se centró en el tema de la resistencia a los antimicrobianos, como amenaza y necesidad de acción, además de las oportunidades y desafíos que representa para las políticas de salud.

Como preámbulo, esta ponente explicó que la mortalidad por enfermedades infecciosas descendió en el mundo desde mediados del siglo XX, aunque permanece alta en los países pobres por la gravedad de las enfermedades diarréicas y respiratorias en la población inferior a los cinco años de edad.

Conectó directamente Pilar Ramón-Pardo el problema analizado con el desarrollo socioeconómico de las naciones, dentro del objetivo número tres de la ONU.

Como muestra de ello, explicó Ramón-Pardo que el Banco Mundial ya cuantificó el impacto de las resistencias en el PIB de los países de rentas medias-bajas y bajas, con efecto negativo en la producción de alimentos, la ganadería y las restricciones al comercio que provocan.

Esto motivó la coordinación entre la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de Salud Animal (OIE) y la OMS, para hacer posible el 21 de septiembre de 2016 una resolución mundial con compromiso político a nivel de jefaturas de Gobierno de los países participantes, a través de un grupo coordinador propio.

Emilio Bouza de Fundación Ramón Areces

Cinco ejes básicos

Como ejes del plan mundial, Ramón-Pardo enumeró la sensibilización social, la vigilancia de las resistencias, la reducción de las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria, la mayor oferta de antibióticos innovadores y una mayor inversión pública de los países en la contención de las resistencias.

En el primer objetivo general, esta ponente colocó la Semana Mundial para el Uso Sensato de los Antibióticos, que se celebra del 12 al 18 de noviembre, y que tiene inspiración europea.

Para la vigilancia de las resistencias, Ramón-Pardo puso el ejemplo de la expansión de la Klebsiella pneumoniae en América del Sur, para lo que la OMS lanzó en enero el sistema GLASS, que hace un seguimiento integrado de los datos clínicos y de laboratorio.

En el tercer eje, afirmó Ramón-Pardo que se promueve la higiene de manos en medios sanitarios, las vacunas y el uso apropiado y optimizado de antibióticos; para lo que está en estudio el modelo que se utiliza actualmente en Andalucía. A ello, unió la priorización de agentes antimicrobianos, con el dato desalentador de que sólo se esperan siete antibióticos innovadores en los próximos años.

La representante de la OMS destacó desigualdades según las regiones del mundo y el distinto ritmo de implementación de los planes nacionales. En ese terreno, destacó que hay países donde el sector primario es más diligente que el sanitario, habida cuenta de que el abordaje de las resistencias siempre debe ser multisectorial, con la salvedad, precisó, de que la salud animal suele ir siempre más retrasada que la humana.

Una muerte cada tres minutos

Concluyó esta ponente con el dato negativo de que, en el año 2050, se espera que haya una muerte cada tres minutos por culpa de las resistencias, con cifras superiores a las provocadas por el cáncer, por lo que pidió a todas las naciones mayores recursos, mejor gobernanza, seguimiento más exhaustivo y nuevas propuestas industriales.

Todo ello con una discusión actualmente abierta sobre el posible liderazgo de los países más desarrollados, en beneficio de los planes de los países más pobres, y la posibilidad de enrolar al sector privado en los planes públicos de cada nación; y dentro de un panorama en el que la ponente puso los ejemplos colaborativos de Canadá, Japón y Corea, entre otros, junto a los errores previos a evitar de otros países, como Suecia y Holanda.

Jordi Torren de EMA

Por delante del cáncer

El coordinador del proyecto ESVAC de la EMA, Jordi Torren, analizó los datos más recientes sobre el consumo y la venta de antibióticos para uso en animales en Europa. Tras calcular que mueren 25.000 personas cada año en Europa por infecciones debidas a bacterias resistentes, añadió que se espera que, en 2050, dichas resistencias a los antimicrobianos superen al cáncer como principal causa de muerte, con 10 millones de fallecimientos cada año.

Jordi Torren precisó que hay cuatro agencias europeas implicadas en el problema: las citadas EMA, ECDC y EFSA y la Europea de Medio Ambiente (EEA), entidades que colaboran con instituciones similares de Estados Unidos y Corea.

El responsable comunitario alertó del peligro en el que incurre la Humanidad al poder quedarse sin antibióticos, a lo que opuso estrategias alternativas a los antibióticos, como los fagos y las vacunas, además de facilitar un cambio en el modelo de negocio de las compañías farmacéuticas, para que les resulte atractivo invertir en nuevos desarrollos.

Además de animar a la disponibilidad de nuevos test diagnósticos, Torren destacó la necesidad de incrementar la higiene y salubridad de las granjas y explotaciones ganaderas, con un primer éxito en la reducción de potenciadores de crecimiento en los animales, más evidente en Europa que en Estados Unidos, según precisó.

Consumo animal, consumo humano

Todo lo anterior no impidió a este ponente recordar que los antibióticos también son necesarios para tratar las patologías infecciosas de los animales de compañía o destinados al consumo humano.

No vio Torren una relación directa entre los países que tienen grandes explotaciones agropecuarias y un mayor consumo de antibióticos con finalidad productiva, como se confirma en Holanda y Dinamarca, célebres por sus grandes cabañas porcinas y aviares, según expuso el representante de la EMA.

Limitación a la colistina

Torren también explicó que la Unión Europea tiene 11 indicadores de uso de antibióticas por masa cárnica, países y desglose por tipo de antibióticos: cefalosporinas, polimixinas, quinolonas y fuoroquinolonas. Todo el.lo en un panorama en el que España no sale bien parada del todo.

Además, este ponente explicó que, desde el descubrimiento del gen Mcr-1, la recomendación máxima de uso de colistina es de cinco miligramos por kilogramo de animal producido, sin precisar el tipo de ganado; una vez que se descartó la prohibición, por temor a que este antibiótico fuera sustituido por fluoroquinolonas, aún más peligrosas.

Como conclusión a su charla, Torren adelantó que la nueva legislación comunitaria sobre antibióticos separará los fármacos que se usen para humanos o animales, en exclusiva.

Ernesto Liébana

Entre pollos y pavos

El jefe de la Unidad BIOCONTAM de la EFSA, Ernesto Liébana, aportó información sobre el trabajo de la institución a la que representa frente a las resistencias a los antibióticos presentes en la cadena alimentaria de la Unión Europea, un territorio en el que destacó el éxito de la implantación de la legislación ad hoc, la necesidad de ampliar un seguimiento efectivo y la urgencia de reducir las resistencias a fluoroquinolonas.

Dentro del trabajo de monitorización que realiza la oficina de la EFSA, Ernesto Liébana destacó la vigilancia de la diseminación de las resistencias, la valoración de riesgos y la aplicación de medidas cuantificables mediante medios biomoleculares.

Se detuvo especialmente este ponente en las resistencias por salmonella, como fenómenos de zoonosis, en los alimentos durante el periodo 2015-2016, con determinación de altos niveles de dichas resistencias, y diferencias entre las distintas especies animales, entre las que destacó los pavos y pollos. A ellas, añadió referencias a E. Coli y Campylobacter, con un profuso uso de las citadas fluoroquinolonas.

Observó también este profesional el gradiente de susceptibilidad a E.Coli entre el norte y el sur de Europa, con baja susceptibilidad en España (2,9) frente a las altas cotas registradas en los países nórdicos, en todos los casos por encima del 70; con referencias también a las diferencias intraeuropeas en relación con los enzimas ESBLsExtended spectrum beta-lactamases, además de antibióticos Carbapenem en cerdos y pollos.

Cerró su argumentación Liébana con los lemas de la Agencia a la que representa, respecto a los antibióticos: “reduce” su empleo, “reemplaza” su uso cuando sea posible, y “razona” (rethink) sobre la forma en la que cambiar la producción cárnica para contribuir a reducir el problema.

Dominique Monnet

Un total de 500 historias humanas

El director del programa Antimicrobial Resistance and Healthcare-Associated Infections (ARHAI) del ECDC, Dominique L. Monnet, empezó su alocución con la afirmación de que esta institución vela para que se reduzcan las enfermedades transmisibles en suelo europeo, un territorio de 31 países con 500 millones de habitantes, lo que según su opinión, se traduce en 500 historias humanas que se ven truncadas en 25.000 casos cada año; muchas de ellas debidas a cinco bacterias multirresistentes y cuatro tipos principales de infección, sobre un total de 31 posibles. Todo ello en un rango que va de la neumonía a la gripe, pasando por la tuberculosis.

Dominique L. Monnet afirmó que las resistencias afectan a todos los escalones de la asistencia sanitaria, se caracterizan por servirse de múltiples agentes y representan múltiples problemas asistenciales. Según describió, su difusión se produce en las explotaciones ganaderas, los hospitales y los aeropuertos, además de otros muchos espacios posibles, con extensión a toda la comunidad.

Consumo humano y animal

Este especialista distinguió entre un consumo de antibióticos de 124 mg/kg en los humanos, frente a una media de 152 mg/kg en animales. En el caso de los pollos, destacó el uso de quinolonas en campylobacter jejuni, y de fluoroquinolonas en salmonella, para el mismo tipo de animal.

Del mismo modo, hizo referencia Monnet a los estreptococos resistentes a macrólidos. En el caso español, habló de consumo de penicilinas y quinolonas, a partir de datos de reembolso en su financiación farmacéutica. Todo ello con 23 dosis al día por cada 1.000 habitantes y 1,99 unidades en volumen, también por cada millar de población.

También en referencia a España, destacó este ponente el alto porcentaje de estafilococos resistentes y, en menor medida de la Klebsiella pnumoniae resistente a carbapenémicos. Concluyó con una breve descripción sobre el sistema EPIS, o Sistema Inteligente de Información Epidémica.

Cristina Muñoz Madero

Para Europa y el mundo

La coordinadora del PRAN, Cristina Muñoz Madero, concretó el marco europeo de lucha contra las resistencias, dentro del marco global, con el objetivo de constatar durante la jornada la adecuada coordinación entre todas las agencias nacionales y supranacionales implicadas en este grave problema de Salud Pública mundial.

Para ello, Cristina Muñoz Madero discernió sobre el concepto de una salud única en el país, One Health en España, y los objetivos y resultados observados en el primer informe JIACRA España.

Tal como describió esta ponente, el trabajo se centró en el periodo 2012-2016, según miligramos por kilo de biomasa, sobre el total de ventas de antibióticos. Cefalosporinas, quinolonas, macrólidos, y poimixinas, tetraciclinas, betalactámicos y carbapenemicos. Sobre cepas de E.coli y K, pneumoniae, aisladas en alimentos, animales y personas.

Atención Primaria y hospitalaria

Tal como describió Muñoz Madero, se aplicaron selectivamente puntos de corte clínicos o epidemiológicos, a partir de datos de receta oficial y privada; donde hay más consumo de betalactámicos en Atención Primaria para humanos, y cefalosporinas de tercera y cuarta generación en medio hospitalario, según estimación; frente a tetraciclinas en salud animal, a partir de datos de venta y no de consumo, con ampicilina y quinolonas con resistencia E.coli en pollos. Junto a ampicilina y betalactámicos en ganado vacuno.

Finalmente, se observó una reducción del 82 por ciento en el uso de colistina en las explotaciones agropecuarias, en un contexto de reducción de venta de antibióticos para uso animal del 14 por ciento.

Desde la grada

Desde el público, un microbiólogo del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) alertó de la irregular lucha contra las resistencias que se hace en el sur de Europa, incluso en países que reciben tanto turismo como Grecia e Italia. En el coloquio final, se dejó claro que la carne de consumo es excelente en España y que no se le añaden antibióticos en modo alguno.

Fuente: https://www.actasanitaria.com/resistencias-antibioticos/

Acta Sanitaria. LUIS XIMÉNEZ — MADRID 5 JUN, 2018 – 4:54 PM